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 No desees que los vampiros sean reales, puede tener consecuencias. . .

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Deleinoen
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MensajeTema: No desees que los vampiros sean reales, puede tener consecuencias. . .   Mar Sep 30, 2008 8:14 pm

Espero que os guste, intentaré igualar la historia de Alana Wink

Ya era tarde, y estaba empezando a oscurecer. Alexis andaba sola por las calles de Logroño, ya casi eran las once y no quería llegar tarde. No era la primera vez que volvía sola a casa, pero esta vez se sentía nerviosa, como si presintiese que algo estaba a punto de suceder.
Torció en Duques de Nájera, apretando el paso. Sentía el latir de su corazón contra el pecho y en las sienes a medida que su cuerpo se tensaba, alerta.

Había pasado la tarde con sus amigas, al fin todas juntas; Tana, Elissa, Lucya, Alba, Estefi y Lucya habían conseguido ponerse de acuerdo para quedar todas el mismo día, y lo habían pasado genial. No era habitual que estuviesen todas, y eso hacía que Alexis apreciase aún más los momentos en que sí lo estaban.
A pesar de las manías de cada una se llevaban bastante bien, y la tarde no había estado desprovista de discusiones, emociones y debates. Alexis sabía que, en tema de ocurrencias extrañas, podía contar con sus amigas. Absolutamente.
¿Quién mejor que Lucía para montar teorías paranoides? ¿O Alba, Estefi y Tana para imaginar complicadas historias de terror que envolviesen mariposas carmesíes, zombis, canciones japonesas y fantasmas del pasado, atrapados para siempre en la nada por una sangrienta maldición? Desde luego, Elissa, con sus historias sobre vampiros y muertos vivientes tampoco era la excepción. Y Lucya, la única que esperaba no participase en el tema, las había sorprendido a todas con escalofriantes historias de ouija.
No era de extrañar que estuviese nerviosa.

Alexis miró a su alrededor sobresaltada. ¿Había oído ese ruido o se lo había imaginado? Sacudió la cabeza y soltó una breve carcajada nerviosa.
Estaba un poco paranoica últimamente, pero Logroño se había vuelto algo peligroso. A pesar de ser una ciudad pequeña, los casos de asesinato no paraban de aumentar, y eso era extraño.
Siguió andando, cada vez más deprisa. Ya estaba cerca de casa, con un poco de suerte hoy sus padres no le podrían reprochar haber llegado tarde.
“Otra vez ese ruido. Empiezo a pensar que no me lo he imaginado”
Se paró e intentó volver a oírlo. La calle estaba en silencio.
“Nada. Serán los nervios.”
Con un suspiro de resignación, dejó sus pensamientos vagar más allá de las calles frías y desiertas.
“La verdad es que esas muertes eran algo extraño, ayer lo comentaron en el periódico. ¿Seis muertes por desangramiento en dos semanas?”
Cuando lo había comentado con Elissa, una de sus mejores amigas, esta había respondido muy seria:
-Vampiros.
-¿Qué?
-Vampiros, chupasangres, Dreag-Dul, moroi, strigoti. Como quieras llamarlo.
-No digas tonterías.
Elissa se encogió de hombros indiferente.
-Todas las pistas están ahí. Sólo hay que saber qué buscar.
-Venga, Elissa, si tú ni siquiera crees en los vampiros.
Su amiga se rió, pero no era su risa habitual; esta era corta y seca, amarga y a un mismo tiempo burlona.
-Cree lo que quieras, Alexis, pero...yo no saldría de casa por la noche, si sabes a lo que me refiero.

Esa conversación dejó a Alexis con escalofríos durante semanas.
“Aunque ella siempre está hablando de vampiros y demonios. Seguro...seguro que sólo bromeaba.”
Alexis negó con la cabeza y siguió andando. Ahora no tenía tiempo de pensar en esas cosas. Ya tenía bastante con la vida real, no necesitaba buscarse más quebraderos de cabeza.
Al fin llegó a su portal.
“Las once menos diez. Todavía hay tiempo.”
Estaba buscando las llaves cuando un chico joven, que aparentaba unos dieciséis o diecisiete años, se le acercó corriendo.
-Buenas noches.- la saludó.
-Hola- dijo ella, abriendo la puerta. “¡Es guapísimo! Con esos ojos azules, ese pelo rubio y ese aire de misterio...Que viva en el edificio, por favor, por favor, menudo vecino sería.”

-¿Vives aquí?- le preguntó Alexis, al ver que entraba en el portal.-No te había visto antes.
-Sí, vivo en el 5º A, acabo de mudarme. –explicó, con una sonrisa deslumbrante.-¿Y tú?
-En el 2º B - respondió, entrando en el ascensor.
El chico entró detrás de ella, y Alexis fue consciente de pronto de lo pequeño que era el ascensor.
Él pulsó los botones, y siguió preguntando.
- ¿Cuántos años tienes, Alexis?
-Quince para dieciséis, ¿y tú?
-Doscientos veintisiete, según mis cálculos.- respondió, una sonrisa burlona en sus labios.
-Seguro- respondió ella, tratando de parecer seria, pero las comisuras de sus labios insistían en curvarse en una sonrisa. Entonces de dio cuenta de que ella no le había dicho cómo se llamaba. La sonrisa desapareció y Alexis sintió como todo su cuerpo se ponía en tensión, dispuesto a salir corriendo. Pero estaba dentro de un ascensor, ¿a dónde podía correr?-Espera un momento, ¿cómo sabes mi nombre?
El chico paró el ascensor. Estaba atrapada...con él.
- Permíteme que me presente. Soy Lestat. . .
“... de Lioncourt. Lestat el Vampiro.”-pensó Alexis, aterrorizada. Elissa le había hablado de él con fascinación, y habían visto juntas una película basada en su libro. Lucía y Elissa no habían pasado semanas, si no meses, hablando de él a todas horas, y deseando que fuese real.
“Pero es real.”
Alexis se estremeció.
“Esto no puede estar pasando”.
-Me alegro de que me conozcas. Eso hará esto aún más divertido.- dijo el vampiro, sus colmillos descubiertos descansando suavemente sobre su labio inferior en una mueca felina.
Lentamente se acercó a ella, y colocando la boca sobre su cuello, rozó la piel suavemente con sus dientes. Alexis no podía moverse, paralizada por el miedo.
Una punzada de dolor y placer le recorrió, y comprendió que le había mordido. La sangre, que ahora manaba libre de su cuello, manchaba la lengua del vampiro y de deslizaba por su garganta. Alexis sintió cómo poco a poco todo se volvía borroso, y el hilo que separaba la vida de la muerte se hacía más fino.
Cuando creía que ya no aguantaría más, que iba a morir, el vampiro se retiró de su garganta, y mordiéndose la muñeca le ofreció su sangre.
-Bebe.
Cuando el líquido tocó sus labios dejó de pensar. Sólo existía ese fuego líquido, y sus labios, y el ardor de su garganta. Y el corazón del vampiro, y el suyo propio, latiendo cada vez más rápidos, acompasados, animados por la sangre vampírica.
-Ya basta.-dijo el vampiro con suavidad.
Con cuidado, a pesar de que quería más –necesitaba más- Alexis se separó de la muñeca y se lamió los labios, disfrutando las últimas gotas de sangre y ese sabor.
Cuando pudo volver a pensar con claridad, supo que ya no era humana. Que ya no era mortal.
Era un vampiro, uno de esos seres increíbles que fascinaban y aterraban por igual, pero que nadie creía posibles. Sus labios se curvaron en una sonrisa felina idéntica a la de su maestro.
Miró a su alrededor fascinada, con sus nuevos ojos de vampiro, y sintió la sed rugiendo dentro de ella, reclamando más.
-Tengo sed.-dijo con su nueva voz, su potente voz de vampiro. Durante unos instantes se limitó a contemplar, pensativa, los distintos tonos que la formaban, pero pronto la sed se volvió demasiado acuciante- Quiero más.
-Ahora, querida mía, busquemos una víctima-respondió él, sonriendo como un padre indulgente.-¿Quien será el o la afortunada?
Alexis pensó en Elissa, en su obsesión por los vampiros.
Ella le había advertido de que no saliese sola de noche.
Debía devolverle el favor, ¿no es así?

Alegre, abrió el ascensor.
Ya tenía una víctima.
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Deleinoen
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MensajeTema: 2º Parte - Venganza   Miér Oct 01, 2008 6:26 pm

2º Parte - Venganza
Espero que sea de vustro agrado
por cierto, os recomiendo `` el vuelo de las mariposas ´´ de Alana. Wink


-Estoy dispuesto a considerar tus cuestionamientos sobre la "situación crítica", no estamos pasando por un buen momento propiamente dicho. Pero me rehúso rotundamente a aceptar tus románticos planteamientos sobre vampiros y vidas inmortales, si me lo permito ¿Qué será lo próximo? ¿Vas a decirme que nuestro vecino es un hombre lobo? ¿La explicación es que mi hermana es una bruja? ¿¿O mi madre??- dicho esto, se fue.
La forma de expresarse de Marc siempre había sido cruda, y Elissa había aprendido a acostumbrarse a ella. Como en toda situación decía (a veces con sutileza, otras no) todo lo que pensaba, evitaba los rencores y resentimientos(al menos de su parte). Pero esta vez la charla decididamente afectó la decisión de Elissa. Y así con su moral tirada por el piso dio media vuelta para dirigirse a la salida, ya no eran horas de andar fuera de casa. Pero una ola de recuerdos la obligó a detenerse en seco. De repente, la angustia que le había producido se fue transformando poco a poco en una rabia incipiente que bullía en su interior. Con la nueva fuerza de la ira abrió la puerta produciendo un fuerte viento de ambos lados, dentro de la casa, donde se encontraba ella; y fuera, donde aparecía de imprevisto la cara de su amiga Alexis, pero no estaba sola...


En ese momento Lestat le dijo a Alexis:
-Vamos, sacia tu sed.
Alexis se avecinó encima de Elissa, pero de pronto Elissa le preguntó:
-¿Que te pasa? ¿Estás bien? Y ¿quién demonios es ese chico que va contigo?
Entonces a Alexis se le vinieron a la cabeza imágenes de recuerdos de los buenos momentos compartidos con Elissa, y de pronto soltó un grito y echó a correr.


Elissa corría todo lo rápido que podía, pero sabía que cualquier persona normal no tardaría ni unos minutos en alcanzarla, y menos un vampiro...Madre mía, aún no se lo podía creer. ¡Alexis y Lestat! Era increíble. Detrás suyo, Alexis y Lestat sonreían. El lapsus había pasado, y Alexis volvía a sentir la sed rugiendo en su interior. . .
Aún así era difícil aceptar una prueba tan real de que sus queridas historias eran ciertas. Las ideas le habían mantenido despierta tantas noches que... Pero al pensar en esas cosas no dejaba de correr, y como era de suponer de repente se encontró en un lugar completamente distinto, no sabía como había llegado allí, pero ella lo conocía bien, estaba en la puerta del ático, su habitación preferida; era allí donde había pasado tantas horas leyendo, acurrucada en el sillón. La habitación estaba llena de libros, colocados en las estanterías, en pequeñas montañas sobre el suelo, apilados sobre la mesa...en la habitación reinaba un completo desorden. Acorralada, Elissa miró a su alrededor... ¿Cómo diablos había llegado ahí? Había atravesado la mitad de su casa sin darse cuenta, pero en cualquier caso, Alexis y Lestat estaban ahí, con ella, mirándola con diversión.
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Deleinoen
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MensajeTema: Siguiente parte   Jue Oct 02, 2008 4:20 pm

Lestat comenzó a pasearse por la habitación, mirando los libros de las estanterías, hasta que descubrió junto al sillón un libro de sus Crónicas Vampíricas, su propia y vanidosa biografía. El ejemplar estaba algo desgastado por el uso, y junto a él se encontraban otros libros de la colección.
-Vaya, veo que te gustan mis libros-comentó-¿A ver si adivino...“El Santuario”?-preguntó, refiriéndose a uno de los libros.
-Casi...-respondió, desafiante, Elissa- El ladrón de Cuerpos.- puede que estuviese a punto de morir, pero pensar que escogería el santuario antes que El ladrón de Cuerpos o Memnoch El Diablo...por favor, algo así sacaría su habitual personalidad condescendiente en cualquier momento.
-Maldita sea, ¿no sabéis hablar de otra cosa que no sean libros?- les interrumpió Alexis, impaciente.
Sin embargo, vampiresa o no, Elissa no iba a permitir que le hablasen así.
-¿Y de qué quieres que hablemos?... ¿de música? ¿Del último modelo de mp3?-replicó con tono despectivo. Siempre la misma discusión.-Que tú solo hayas leído Harry Potter no significa que los demás libros sean tan malos-continuó. Estaba hasta las narices de que Alexis se pasase la vida despreciando los libros y alabando la "Todopoderosa Música"
-¿Qué tal si hablamos de....sangre?-preguntó Alexis, a modo de respuesta, fijando su vista en el cuello de su amiga con mirada hambrienta.
Tal vez debería haberme callado-pensó Elissa- esta bocaza siempre me mete en líos....

Elissa miró preocupada a Alexis, que tenía el rostro desfigurado por la sed. Tenía los ojos inyectados en sangre, y las venas destacaban sobre la piel. Sabía que esta vez sus técnicas de distracción no servirían de nada. Alexis se acercaba más y más, los colmillos sobresaliendo contra el labio inferior en una mueca feraz.

Pero justo cuando Alexis se acercaba a Elissa, el novio de ésta, Marc, entró a la casa, llamando a voz en grito a Elissa.
-Oh, vamos, Elissa, eso de que las historias de vampiros son una soberana estupidez no lo dije para fastidiarte ¿Dónde te has metido?
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