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 De la creación a la destrucción

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Roland
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Fecha de inscripción: 08/09/2008

MensajeTema: De la creación a la destrucción   Mar Sep 09, 2008 6:20 pm

De la creación a la destrucción
1ªParte.

Un día nubloso de enero del 1565, un escudero del Rey de Inglaterra fue a galope hasta terrenos del sur a una ciudad llamada Cambridge donde estaban en su máximo esplendor militar, social, y cultural. EN el resto del estado estaban en crisis política, varios nobles se revelaron al monarca, de ahí que ese hombre fuera a galope hasta esas tierras, el Alcalde de la ciudad recibió al mensajero inmediatamente, nada más que recibió la carta mandó a un sirviente a llamar al mayordomo de la cofradía gremial, también hizo llamar al obispo que en ese momento estaba allí.
- Debemos de reunir una milicia en la ciudad y enviarla a ayudar al Rey, mi hermano no podrá luchar contra un puñado de nobles revueltos. -Dijo el alcalde con mucha preocupación.
- Si le apoyamos y lo saben los nobles arrasarán la ciudad y no habrá nadie para defenderla, - comento el mayordomo de la cofradía - además, ¿cuántos hombres crees que poseemos? creo que apenas llegamos a los 60 hombres de armas de la ciudad, 10 de tu escolta, 5 de la mía, 6 son los alguaciles y el resto está vigilando por toda la ciudad.
- Reunamos a la población son valientes, ¡Seguro que lucharán! - dijo el alcalde.
- Eso igual funciona, aproximadamente somos más de 7.000 personas y la ciudad es demasiado grande y está bien amurallada. - espeto el mayordomo.
El obispo había pensado en no intervenir pero al ver que iban a cometer alguna locura intervino:
- En vez de dejar la ciudad desprotegida porque no ofrecéis al Rey guarecerse en la ciudad, así el Rey estará agradecido y podremos defender la ciudad a la vez. - sugirió el obispo Ralph.

El mayordomo de la cofradía y el alcalde se quedaron sorprendido ante la astuta sugerencia.
- De acuerdo.- acordaron los dos a la vez.
- Mandad a 40 hombres de armas a Londres y avisad al Rey, no queremos enviar solo a uno porque lo pueden atacar y no llegar el mensaje, necesitamos a un jefe para organizar la defensa, ¡El soldado ven un momento! - Dijo el alcalde a un soldado.
- ¿Si, mi señor? - contesto el soldado.
- Serás el nuevo Jefe de la guardia, organizarás una defensa a esta ciudad, reúne a una milicia entre la gente de la ciudad.
- Será un honor, voy ahora mismo.

El nuevo jefe de la guardia se marchó presuroso.

- Obispo, reúna a los monjes y prepare el hospital necesitaremos muchos médicos para poder curar a los heridos en la batalla.- dijo el alcalde.
- Mayordomo, quiero que compres suministros para la ciudad.
- Voy ahora mismo a avisar a los campesinos para que entren a la ciudad y se refugien, ahora mando a 10 de mis mejores hombres a aprovisionar la ciudad.

Una semana después, llego el Rey a Cambridge acompañado de los hombres de armas de la propia ciudad, también trajo a 500 soldados, el Rey entro en la ciudad y se dirigió al palacio de gobernación.

- Hola hermano, que alegría de verte.- dijo el alcalde.
- Igualmente, gracias por tu hospitalidad.- dijo el Rey.
- ¿Cuando vendrán el resto de tus hombres? - comento el alcalde.
- ¿Qué resto? - preguntó el Rey.
- No pensarás luchar con 500 hombres, ¿no? - concluyó el alcalde.
- No tengo a más hombres, recuerda que es una rebelión, muchos están del lado contrario y todos mis ejércitos han huido. Finalizó el Rey.
- Entonces estamos acabado.- se escandalizó el alcalde.
- Tengo una idea.- dijo el Rey.

2 semanas después vieron una nube de humo desde una de las atalayas de la ciudad, era el ejército enemigo.


2ªParte.
Los enemigos acamparon al otro lado del Río por el único acceso a la ciudad

El jefe de la guardia se apresuró a cerrar las puertas de la ciudad acompañado de sus hombres.
El Rey intento hacer que su aldea funcionase.
- Tráeme a las 40 mujeres de la ciudad que sepan coser.- dijo el Rey a un solado.

El soldado extrañadísimo pensando para que quería el Rey a 40 mujeres normales y corrientes que saben coser, cuando lo que necesitaban era gente que luchase. Después de pensar fue corriendo a buscar a las mujeres.
Todas las mujeres fueron al palacio de gobernación y esperaron ahí al Rey, el Rey trajo telas de todos los colores conocidos, entonces el Rey se dispuso a hablar.
- Quiero que tejáis estandartes con los símbolos de Castilla, Londres, Florencia, Grecia, París, etc. . .
- ¿ Para que quiere su majestad tales banderas ? ¿ Quiere ponerse a comerciar estando sitiados ? - dijo una mujer.
Las demás mujeres rieron.
- Quiero que cuando las tejáis me hagáis llamar.

El enemigo no dio señales de movimiento , quería provocar miedo en la ciudad sin intervenir y quería que el suministro de la ciudad se acabase , pero al cabo de 3 días vieron que todo parecía normal y que había en la ciudad mucho ajetreo , como un típico día de mercado.

Las mujeres hicieron llamar al Rey, el Rey apareció seguido de 20 sirvientes con un palo cada uno en la mano, entonces el Rey ordenó a los sirvientes:
- Coged las banderas y colocadlas en los palos y lavadlas a la muralla y a las puertas de la ciudad.

Luego trajo el Rey a su sastre personal, trajo ropas de lujo, llamo a 20 soldados y les puso las ropas, parecía nobles de nacimiento.

Los enemigos se quedaron consternados, había estandartes de muchas ciudades pero no vieron llegar los ejércitos y pensaron que por donde llegaron los apoyos, al final imaginaron que había otra entrada a la ciudad por la noche, aunque no había ninguna otra puerta.

Y vieron a lo lejos numerosos nobles desde la muralla, pensaron que dentro de la ciudad debería de haber un gran ejército, muchos de los que sitiaban el castillo desertaron por miedo.

La treta del astuto Rey hubo funcionado, había hecho creer que había recibido refuerzos, cuando lo único que hizo fue mandar tejer unos estandartes.

El general del ejercito enemigo hondeó en el aire una bandera blanca quería pactar con el Rey y los 20 soldados disfrazados de nobles.

- Saludos, quiero firmar una tregua.- Comentó el general enemigo.
- ¿Con que propósito? - dijo uno de los soldados disfrazados.
- ¿Usted de donde es? - dijo el general.
- De Florencia. - dijo el soldado apabullado.
- Pues usted parece de estas tierras por su forma de hablar.- espetó el general.
- Vienen mucho por aquí, por eso hablan bien inglés. - dijo el Rey para salvar al estúpido soldado.
- Me suenen las caras de los demás nobles, ¡Son soldados! ¡Es una trampa, arqueros disparad! - Ordenó el general.
El Rey fue escoltado asta la ciudad y los hombres de armas le protegieron con los escudos.


3ªParte.

3 días después el rey mandó un mensajero a Londres, los agresores que estaban sitiando la ciudad no lo vieron, el mensajero fue a Londres a buscar a la esposa del Rey, la cual poseía un condado, el cual gobernaba con inteligencia y prudencia, la Emperatriz se llamaba Marta, El mensajero llegó un día después a Londres, cuando llegó las puertas de la ciudad estaban cerradas a cal y canto, la guerra civil había asustado a mucha gente y habían optado por cerrar las puertas, cuando el mensajero se identificó le abrieron las puertas de la ciudad, fue directo al palacio de la emperatriz, se encontraba preocupada, nada más que supo que el mensaje era del Rey se alegró muchísimo.

- ¡Buenos días! Emperatriz llevo todo el día cabalgando para traeros un mensaje de vuestro esposo. –dijo el mensajero.
- ¡No sabía nada de él! ¿Dónde se encuentra?.- Dijo con preocupación la reina.
- Está en Cambridge, está en la ciudad de su hermano refugiado, pensamos que ahí nada nos encontraría pero han sitiado la ciudad y no puedes escapar, el rey espera que usted le enviaría ayuda, sin el ejército no podrá sobrevivir. – dijo el mensajero.
- ¿Cuántos están sitiando la ciudad? - Se metió en la conversación uno de los caballeros que había en el palacio.
- Calculamos que son más de 5 millares. – dijo mensajero.
- Son demasiados para nosotros. – Espetó la reina
- Solo contamos con 2000 solados y eso juntando a Londres con todo mi condado. – dijo la emperatriz.

- ¡Aunque no sean suficientes hay que ayudar al rey! ¡No podemos dejar que muera en manos de esos rufianes! – dijo el mensajero

- ¡Lo se!, pero sería una muerte segura. – dijo la emperatriz.

- ¡Más muerte segura sería no salvarlo, caería todo el reino! - dijo el mensajero

- Enviaré 200 hombres a conseguir rehenes, no llegaremos a rescatar al rey, pero podemos secuestrar a sus caballeros y pedir de rescate que liberen al Rey.– dijo la emperatriz.

- Que así sea. – dijo el caballero.

El caballero cogió a 2 de sus mejores y fue a dar instrucciones para preparar el secuestro.

2 días después llegaron noticias que la muralla de Cambridge estaba destruida y que todos los hombres de rey y el rey incluido fueron arrestados por los rebeldes, y había muerto el alcalde de la ciudad , el hermano del rey, hubo pocas bajas civiles puesto que la gente se refugió en la catedral de la ciudad con el obispo en las puertas de la catedral, para que los asaltantes no entrasen.
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